sábado, 2 de mayo de 2009

"Intentamos no tomar atajos"

Una vez el baterista de una incipiente banda uruguaya le preguntó a sus compañeros qué nombre habían decidido ponerle al grupo. Y uno de ellos le contestó: "No te va’ gustar", suponiendo que el nombre que le iban a decir a continuación no sería de su agrado. El baterista no puso cara de contento pero como tampoco se sorprendió tanto, todos pensaron, con apenas 16 años, que efectivamente ése era el nombre indicado. Hoy, No Te Va Gustar viene de llenar tres Luna Park, está en la cresta de la ola con su quinto disco "El camino más largo" y llegan esta noche, a las 22, al Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), bajada Sargento Cabral y el río. El nombre ya es mucho más que un chiste del pasado, es una sonrisa del presente.
Emiliano Brancciari es el cantante, compositor y guitarrista de la banda uruguaya más importante del vecino país, después de La Vela Puerca. Y es el protagonista de un hecho curioso: es bonaerense. Por eso en la nota con LaCapital se le escaparán expresiones típicas de un tipo de Munro, aunque admita que tiene gran parte de su corazón en Montevideo, donde reside desde hace años.

—¿Sorprendido con este gran momento de No Te Va Gustar?
—Y...la verdad que sí. Si bien sabemos que tenemos un fuerte apoyo de este lado del río, lo vemos hecho realidad cuando venimos. Y no somos conscientes, salvo cuando venimos a tocar y se llena. Venimos de hacer tres Luna Park, y el año pasado hacíamos uno. O sea, pasaron de 8 mil personas a 24 mil.

—Otra de las sorpresas es que la banda sea uruguaya y la lidere un argentino.
—Lo que pasa es que no hay tantas diferencias. Yo soy de Munro, pero si fuese rosarino, por ejemplo, hubiese menos diferencias todavía, porque Rosario es muy parecida a Montevideo. La manera de pensar, de vivir las cosas, de las relaciones humanas, hasta el fútbol. Es más parecido un rosarino a un montevideano que a un jujeño.

—Ahora, bien, ¿pero cómo llegó un músico argentino a liderar una banda en pleno corazón montevideano?
—Jugando, qué se yo, sin querer. Empecé a cantar porque no había otro, después empezamos a componer, yo empecé a hacer canciones y de a poquito fuimos conformando un repertorio que por suerte cada vez le gusta a más gente. Fue todo circunstancial. En cuanto a lo familiar, mi madre es uruguaya, mi padre es argentino, y cuando se separaron, como ella no conseguía laburo acá nos fuimos a Uruguay los tres, mi mamá, mi hermana y yo.

—¿Cuál es la esencia musical de NTVG?
—La esencia es el rock, nosotros lo sentimos como una banda de rock. Pero somos ocho músicos, conviven muchos estilos, y al no habernos cerrado en un solo género desde el primer disco conseguimos más libertad, y eso fue gracias al apoyo del público. Si nos gusta escucharlo por qué no tocarlo, ése es nuestro criterio.

—El último disco, después del exitoso "Todo es tan inflamable", se llama "El camino más largo". ¿Es una metáfora de la carrera del grupo?
—Es una forma de ver la vida. Intentamos no tomar atajos, porque creemos que lo importante no es llegar, sino disfrutar del viaje, golpearse, esforzarse. Cuando llegás a algo y ves que te costó, el sabor es otro y la alegría es el doble. Vivimos de esa forma en la vida y en la música.