domingo, 17 de agosto de 2008

Denis invitado en el 2do Obras de La Vela

La Vela, a pedir de la gente

Festejo y agradecimiento. Esas fueron las premisas que planteó la banda uruguaya para encarar estos shows en Obras. Festejar lo cosechado en estos casi diez años visitando Buenos Aires y agradecer a ese público que convirtió a La Vela en la banda de mayor crecimiento en cuanto a convocatoria en el último tiempo. Por eso, para la ocasión, decidieron desempolvar viejas canciones que hacía tiempo no tocaban y prestarle atención a los reiterados pedidos que los seguidores dejaron en foros y sitios de Internet, según explicaron los propios integrantes de la banda, sobre el modo de confeccionar la lista de temas.

A la hora señalada, el octeto se subió al escenario y ni bien sonaron los primeros acordes de Va a escampar, la multitud que colmó el estadio estalló y no paró de cantar en las dos horas y media que duró el show. Siguieron Mañana y El Ojo Moro de De Bichos y Flores y el primer respiro de El Enano para saludar e intentar explicar el por qué de su mano izquierda entablillada.

Bien entrados en clima, fueron alternando canciones del segundo y tercer disco, con esa impronta de rock / ska alegre que los caracteriza con los vientos bien al frente. Luego llegó Neutro, el primero que hicieron de El Impulso y momento para darle respiro a Alejandro Picone en la trompeta y a Carlos Quijano en el saxo, que más adelante iban a tener su momento destacado en el recital. A partir de ahí se sucedieron cinco temas del último disco para luego volver a lo viejo.

Promediando el show, aparecieron los primeros invitados en escena: Guzmán Mendaro, guitarrista de Hereford y Denise Ramos, el talentoso y extrovertido trombonista de No Te Va Gustar. El violero se hizo cargo de la acústica que suele tocar el Enano, que por su accidente en la mano no podía agarrar, y Denise aparecía en el escenario cuando la ocasión lo ameritaba.

Por si vale la pena aclarar, a esta altura Obras era un hervidero, Cebolla y El Enano, cada vez con más frecuencia, cedían sus micrófonos a las cinco mil personas que coparon el estadio, que no hacía diferencias y cantaba del mismo modo los hits de siempre, los viejos lados B y lo nuevo de El Impulso.

Ya sobre el último tramo del show llegaron los temas de Deskarado, Vuelan Palos primero y Mi Semilla después y todos al piso para escuchar sentados la bonita canción. A eso le siguió una original versión de Por la Ciudad, con un escocés tocando la gaita y a partir de ahí, un derrotero de hits completó la fiesta terminando con El Viejo y El Profeta.

A pesar de las más de dos horas y media de show y de las treinta y cuatro canciones con las que se despachó La Vela, la gente se quedó con ganas de más. Una vez finalizado el recital, el público inmóvil en sus lugares, aguardó cantando por una nueva salida de la banda que no ocurrió. Para eso van a tener que esperar al viernes que viene, cuando hagan su tercer show de los cuatro programados, para que continúe la fiesta.