martes, 28 de abril de 2009

Una banda que navega sin rumbo fijo

Concierto de No Te Va Gustar; presentación del álbum El camino más largo. Con Emiliano Brancciari, en voz y guitarra; Diego Bartaburu, en batería; Gonzalo Castex, en percusión; Martín Gil, en trompeta; Mauricio Ortiz, en saxos; Marcel Curuchet, en teclados; Denis Ramos, en trombón; Guzmán Silveira, en bajo, y Pablo Coniberti, en guitarra. Apertura: La Fuga. El viernes, el sábado y el domingo, en el Luna Park.
Nuestra opinión: bueno
Parada en medio de un laberinto, la banda uruguaya No Te Va Gustar mira a sus costados y prueba cada una de las direcciones posibles para ver cómo sale airosa de su encrucijada. Es un período de búsqueda e introspección para un grupo que supo construir sus raíces sobre la base de la fusión del rock con lo más nostálgico de las músicas rioplatenses y lo más festivo de los sonidos jamaiquinos. Y a decir por la primera de las tres presentaciones de su álbum El camino más largo , el primer ensayo pasa por probar con sonidos electrónicos, con melodías pop y bailables, y con inyectar alegría a la lista de los temas.

También hay nuevos arreglos para los clásicos de la banda, nuevas posturas en escena y hasta un noveno integrante, el guitarrista Pablo Coniberti. Sucede que el cantante, guitarrista y compositor Emiliano Brancciari dejó su lugar histórico a un costado del escenario y aceptó pasar al frente, tal como se lo sugirieron sus compañeros. A cambio pidió incorporar a otras seis cuerdas.

Entre el destello funk y el pulso pop de varias de las nuevas canciones y las versiones remozadas de los viejos temas, el show del viernes dejó esa sensación de ensayo y error, con dos bandas en una que se debatían en escena. Las letras tan sentidas como punzantes de Brancciari y los vientos de Gil, Ortiz y Ramos se encargaron de que esa disputa no adquiriera un rol protagónico.
Tras la apertura, a cargo de los españoles de La Fuga, NTVG dispuso que un DJ calentara el ambiente. Parado en un extremo del escenario, empezó a disparar pistas con sabor a Ibiza. La repetición hizo mella en el público que empezó a silbar al pinchadiscos. La decisión de la banda de contar con un DJ fue suficiente para adivinar el nuevo rumbo.
Todas las canciones
"El camino" abrió el set de dos horas y media, y el segundo paso lo dio "Pensar". A lo largo de los 31 temas de la lista, aparecieron todas las canciones del nuevo disco y varios de los clásicos de la banda. Como siempre, para los bises quedaron dos de los himnos que el grupo tiene en ambas orillas del río, "Al vacío" y "Te voy a llevar". Pero en el medio hubo guiños y nuevos arreglos: "What a Wonderful World" como introducción de "Verte reír", "Difícil" emparentada con "Rezo por vos" (de Charly García y Luis A. Spinetta) y "Clara" convertida al dos por cuatro, con Brancciari devenido en cantor. También hubo regalos, como "Poco", una canción que, a decir del líder de la banda, NTVG no tocó más de cinco veces en directo y un set que, sin ser acústico, recreó ese clima. Todos se sentaron para interpretar el nuevo "Sólo tu boca" (con aires de tango abolerado), "Difícil" y "Te quedas".

La puesta, sobria, se apoyó en una reproducción gigante del arte de tapa ubicada como telón de fondo y en las pantallas situadas a ambos lados del escenario. Desde ellas salieron los videoclips y las imágenes que complementaron a la música en directo, y también una ocurrencia: "El mismo canal", tema del nuevo disco dedicado a la prensa televisiva amarillista, mostró al cantante lejos del escenario; detrás de un escritorio que simulaba la clásica mesa de noticias disfrazado de presentador, con peluca, anteojos y bigotes.

Seguir en la búsqueda y ver si el final del túnel depara otro sonido o volver sobre sus pasos con el riesgo de reiterarse, ésa es la cuestión para el noneto. Mientras tanto, navegan por un período de búsquedas. Se sabe, la parsimonia y el paso lento son aliados de estos uruguayos que hace 15 años eligieron transitar por el camino más largo.